domingo, 8 de junio de 2008

Cuando el sueño no llega


Larga se hace la espera, cuando el sueño no llega, cuando los segundos son horas, y los minutos años. El imsomnio es una carcel y la angustia mi compañera de celda. Mi cerebro es un intestino saturado de heces, y las horas siglos. Delirios paranoides y un pasado que es presente. Y el tiempo pasa. Mis emociones son un Actimel que se desparrama por el suelo del salón, retazos de sentimientos en forma de puño que golpean el marco de una puerta... aún me duele la mano.

Y al final respiro, me agarro a tí, me engancho, y no me suelto, ni me soltaré... porque tan humano es el miedo como el amor, y yo abrazo a ambos. Nunca renunciaré a lo que más quiero.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bueno.

Denota grandes sentimientos y una profunda y
realista humanidad.

Eso si es personal.

Si no lo fuese, ó si solo lo fuese parcialmente, una vena filosófica de "manda carayo" (expresión en positivo).

En cualquier caso, insomnio y realidad onírica se diferencian muy poco y al menos el primero añade valor cuantitativo a la vida, aunque te deje un poco "escarayado", en contraposición al segundo que parece siempre que se está en plan Valle-Inclán dándole a la matraca con los espejos concavos y convexos del Callejón del Gato. Por eso yo -contando siempre con el permiso de mis papás ya nonagenarios, me tomo un par de cafetillos diarios y luego pasa lo que pasa...

Y quien esto comenta está en la fase pragmática de la vida, es decir, un poquillo pasota de todo, por lo que este elogio tómelo como elevado, como mínimo, al cuadrado.
Ergo..Vuecencia es un tío con una gran personalidad en sentido positivo.

Siga con salud, mein lieve Doktor.

Felicítale.

Freixo