lunes, 19 de enero de 2009

Castelo



Mi corazón de paja se quemaba en la ciudad.
Tus alas lo apagaron me ayudaron a escapar.
Lejos queda el tráfico esto es oro para respirar.
Ya no se ven las fabricas negras de monóxido.
Entra en este campo de mi mano y sin hablar.

No quiero ver más flores de plástico
No quiero volver a ser un espantapájaros
perdido en la ciudad.

Amor fotosintético
semilla, savia y sal.
Los duendes de la lluvia
nos invitan a bailar.
El escudo de la atmósfera protege mi burbuja que ahora es para ti.
Somos niños otra vez cayendo por un tobogán.
Entra en mi garganta y no preguntes nada más.
Lejos queda el tráfico esto es oro para respirar.
Somos niños otra vez cayendo por un tobogán.
Entra en mi garganta y no preguntes nada más...

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Si no entiendo mal (que todo puede ser) este post va dedicado a la tranquilidad que ofrece un lugar como Castelo frente a la vorágine de infaustos acontecimientos de una ciudad, y en ello me sumo totalmente a lo que se pretende decir. No es que haya ido muchas veces a tal lugar, pero sí sé que me encanta lo que ofrece y sobretodo la hospitalidad con la que siempre he sido tratado.

Si me equivoco, ruego me lo explique para poder comentar lo oportuno.

Corocotta

Anónimo dijo...

La tranquilidad está bien, yo también la busco y la aprecio.

Pero recuerden también que el tranquilo murió cagando.

Cari saluti.

Teodosio Secondo.

Anónimo dijo...

- Quisiera recordar que no sólo Tranquilo murió cagadano, su mujer también se murió esperando.

Las canciones sugieren cosas. Es simplemente eso. Cada uno las interpreta como quiera.

"Tenía tanto,
que darte,
por detrás
y por delante.
Tenía tanto amor,
Eduardo Blanco Amor."

Robert Allen Zimmerman.

Anónimo dijo...

A ver que vos parece esta letra (ao paso que vamos nin en Castelo se vai poder vivir tranquilo):


Un mundo entero se quema a si mismo
al hacer pomadas pa' sus quemaduras
Un árbol que arde, de él sale papél
para que se escriba: "el árbol ardió"
Los hombres trabajan pa' poder vivir
en fábricas de armas que los matarán
Ciudades del futuro, tumbas de los vivos
Vivos del futuro, muertos en ciudades

Sí hay futuro, sí hay futuro, sí hay futuro...
Lararararara, larararara...

Políticos locos guian a las masas
que les dan sus ojos pa' no ver qué pasa
Aún con tu ceguera verás a los listos
contar su dinero; listos, ¡pero muertos!

Sí hay futuro, sí hay futuro, sí hay futuro...
Lararararara, larararara...


Ernesto Desmond Tutu "Foucellas"

Anónimo dijo...

Resulta curioso ver cómo vivir na cidade fai que aprecie cada vez máis, un sitio para morrer cagando.