jueves, 22 de enero de 2009

Progresía Caviar



En esta vida tienes dos opciones:

- Tirar de autocrítica y luchar por cambiar (y creánme que de esto sé bastante, quizá sea porque mis circunstancias me han obligado).
- Asumir que las cosas son como son.

Probablemente a día de hoy ni siquiera haya sido capaz de cambiarme de todo, pero de lo único que cada vez estoy más convencido es de que la primera opción es la correcta.
Probablemente a día de hoy esté más convencido de que es imposible agradar a todo el mundo.
Probablemente a día de hoy esté más convencido de que para conseguir las cosas que queremos es preciso sudar sangre.
Probablemente a día de hoy esté más convencido de que la confrontación es el único medio de cambio.

Pero si logro cambiar un poquito de mi, seré capaz de cambiar también mi entorno.

Hace poco alguien me decía "No existe ninguna guerra justa"; yo he llegado a la conclusión de que en todas las guerras se defienden causas justas y en todas las guerras se cometen injusticias.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Eso está muy bien, pero no entiendo qué tiene que ver el título con el contenido del post.

Caponata.

Anónimo dijo...

Yo lo entiendo (al blog y al bloguero). Muy bueno, muy buen mensaje.
Salúdale

Anónimo dijo...

Lo dicho, las guerras nunca son justas, tal vez lo sean las causas en ocasiones, pero la guerra en si no es justa.

Por otro lado, enhorabuena por el post, es buenísimo. No le falta nada.

Corocotta

Anónimo dijo...

No todo se puede pretender cambiar.

Ciertas cosas son como son y otras sí se pueden cambiar, aunque a veces sea difícil distinguir unas de otras.

Saluti.

Teodosio Secondo.