martes, 20 de mayo de 2008

Nápoles



Media docena de campos de nómades de la etnia rom fueron quemados en Nápoles, obligando a huir a miles de "zingaros" en medio de la furia de los vecinos, al parecer en parte inspirados por grupos de la "camorra", mientras en el resto de Italia se abre la cacería de gitanos. El próximo miércoles 21 el Consejo de Ministros presidido por el premier Silvio Berlusconi aprobará un paquete de medidas de seguridad. Su victoriosa campaña electoral tuvo en la batalla contra los inmigrantes clandestinos, sobre todo los nómades venidos desde Rumania en los últimos meses, un trampolín fundamental.Entre los principales colaboradores de Berlusconi se habla de duras medidas, que incluyen declarar como delito penado con la cárcel la inmigración clandestina.La violencia en Nápoles estalló después de que el sábado una joven rom de 16 años entró en una casa del barrio de Ponticelli y fue sorprendida por la joven madre cuando estaba llevándose en los brazos a una beba de seis meses. Una multitud de vecinos quiso lincharla pero la salvó la policía. Entre el lunes y ayer, miles de vecinos organizaron manifestaciones. Ayer, cuatro campos fueron quemados por jóvenes en motocicleta que lanzaron bombas molotov. Desde que Rumania ingresó en la UE, cientos de miles de ciudadanos de ese país emigraron en masa a Italia. Una parte de ellos son gitanos. Actualmente se estima que hay 450 mil rumanos en la península, donde los clandestinos serían más de dos millones.

Por otro lado la acumulación de toneladas de basuras en la provincia y la ciudad de Nápoles ha desatado una alarma no sólo sanitaria sino también política, con un llamamiento del jefe del Estado y la propuesta hasta de una intervención del Ejército.

Quince mil toneladas de desechos de todo tipo asfixian la región sureña de Campania, cuya capital, Nápoles, parece un vertedero y vive bajo el temor de epidemias como el cólera.


Bueno, este tema suscita en mi 2 cuestiones:
- Con respecto al tema de la acumulación de basura, si se ha llegado a esta situación no creo que haya sido de un día para otro por lo que habría que anilizar las responsabilidades del gobierno local con respecto a este tema. Una política de desarrollo sostenido seria hubiese sido el mecanismo más eficaz para evitar esta situación (o eso creo, pues que la basura se amontona es algo sabido por todos, y algo habrá que hacer con ella, digo yo).
- Con respecto al tema de la inmigración. 2 reflexiones:
1) La actuación de los vecinos napolitanos sólo merece la más severa condena y reproche.
2) La propuesta de tipificar como delito la inmigración irregularizada es un atropello que tiene como única consecuencia el dar una respuesta legal a las pretensiones de la derecha más rancia que constituye un semillero de votos importante. Creo que en un Estado moderno occidental el catalogar la inmigración ilegal como un delito supone el regreso a tiempos pretéritos. Ahora bien, el problema, a mi humilde entender, pasa por una política de inmigración sostenible, en la que se extremen los controles en zonas fronterizas y se repatrie a todo aquel que se encuentre de forma clandestina en un país. 2 millones de ilegales no llegan a Italia en un día, me imagino que mucha de esta gente ya lleva tiempo asentada; algo se habrá hecho mal pero desde luego la solución no pasa por entender la inmigración como una forma de delincuencia, que otras hay, los recursos son limitados y hay que tratar de dar la vuelta a estas situaciones.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

O tema da lixo en Nápoles demostra que en Italia non manda Don Silvio. Manda a mafia, e seguirá mandando e facendo o que lle saia dos güevos (con perdón), porque é un problema de difícil solución (creo que moito mais complexo que o da Eta), no que hai unha ampla organización social paralela ao poder político, e que campa as súas anchas co beneplácito do señor Berlusconi.

Un saúdo.

Anónimo dijo...

Caro Dottore,

La realidad italiana en general y, muy particularmente, la napolitana, no es extrapolable íntegramente a nuestro país y cualquier análisis de los que aparecen constantemente en nuestros medios de difusión suelen gozar de un precioso diletantismo. Aunque es cierto que, como latinos, compartimos bastantes actitudes y aptitudes.
En primer lugar: El fenómeno inmigratorio masivo e incontrolado no es nuevo en Italia, fundamentalmente por proximidad geográfica de zonas deprimidas (Albania, nuevos paises de la ex-Yugoslavia, Rumanía,....).
En segundo lugar: Italia ha seguido la vieja manía de los países del sur de Europa –laissez faire, laissez passer- y cuando la cosa se pudre, se toman medidas radicales y populistas, incluso “ab initio” impulsadas por el bloque de izquierdas (Alcaldía de Roma, Walter Veltroni).
En tercer lugar: No sirven medidas populistas (a lo resultados nos remitiremos oportunamente en el caso italiano) ni laxistas (el nuestro, al principio,….luego pronto iremos camino de hacer lo mismo que el Sr. Silvio).
Finalmente: Para ser objetivos, hace falta descargarse de cualquier sentimiento emotivo o vinculación ideológica. Dice un amigo mío médico que cuanto más alejado anímica o sentimentalmente estés del paciente, la intervención quirúrgica es más eficiente.
No es, en sentido estricto, un problema a resolver con sentimientos racistas o con asimilaciones automáticas y, mucho menos, con “carga política al ciento por ciento”. A tener en cuenta que se entremezclan intereses y sentimientos en un cóctel corrosivo (economía, prestaciones sociales, relaciones internacionales, aceptación/repulsión ciudadana, modos y costumbres, etc.).
Mire Vuecencia: Lo primero que tiene que hacer una sociedad seria (y rica) es ayudar a la gente en su lugar de origen para que estas cosas no se produzcan (o, al menos, disminuyan razonablemente). Ya está bien de ONG’s impresentables, de Agencias de ayudas colocadoras de amigos. Entréguense ayudas –las que realmente se precisen, no medicamentos que sobran o caducados-, sígase la traza de cada ayuda hasta su destino (persona) final y fiscalícese. Igualmente con ayudas a la educación.
Y esto, que puede corroborarse con gente seria que ha prestado servicios en este terreno, no se hace ni se quiere hacer.
¿Por qué?
No lo sé.

Respecto a la basura…..también se le ha ido de las manos a todo el mundo……Gobierno italiano, Gobierno de la Región Campania, Alcalde de Napoli. Y –obviamente-, las estructuras de corrupción (Camorra) haciendo su agosto. No es nuevo, basta leer a Curzio Malaparte en lo que se refiere al “agosto” que se hacía después de la Segunda Guerra Mundial. Difícil solución para un viejo asunto. Dejemos a los –siempre inteligentes- italianos resolverlo y esperemos que nosotros tomemos buena nota de lo que hagan para no llegar a esos extremos.

Gracias por haber recogido el interés por estos temas.

Quede con Dios (si es creyente) y con salud (tanto si es como si no lo es).

Freixo